El buen humor

Es el arte de expresarse de una forma divertida, que implica actitud positiva con la que se expresa auténtica, agradable, confortante y edificantemente, proporcionando además un momento ameno a los demás, quienes hasta en el fondo de su ser agradecen las expresiones divertidas con las que se caracteriza la persona jovial, quien, a donde quiera que va, en su momento oportuno, manifiesta su alegría, hace sonreír y logra hacer pasar momentos agradables, divertidos, de gozo y esperanza.

El buen humor es una opción de vida que la persona puede tomar, una vez que tiene clara la mentalidad, capacidad, práctica y beneficios que ello implica; notándose que se siente bien, se manifiesta alegre, positiva y amable; sentimientos y actos agradables que lo forman con una actitud gozosa, a diferencia de quien ve negativamente los hechos.

Quien practica el buen humor va forjando un buen genio de por vida.

Seamos personas de buen humor, con constante alegría de corazón, dispuestos a hacer no chanzas que puedan ofender o hacer pasar un mal momento a los demás, sino siempre algo digno, positivo y fructífero sin olvidar que “El hombre halla alegría en la respuesta de su boca; una palabra a tiempo, qué cosa más buena” Pr. 15, 23; “Las palabras amables son saludables” Pr 16, 24 y “hacen amigos” Si 6,5.

Expresémonos amenamente, con gracia, sin herir, porque quien ofende, además de generar molestias y conflictos, deja mucho que decir; mejor caractericémonos por ser personas amables y divertidas que dan buenos mensajes y hacen buen ambiente, siendo recibidos gustosamente en todas partes.

Quienes optan por el buen humor hacen de su vida una sonrisa constante, con espontáneas manifestaciones innovadoras, ingeniosas y chistosas que destacan extraordinariamente con efusividad, respeto y agrado, lo positivo de cada caso, aprendiendo así a sonreírle a la vida y haciendo sonreír a los demás.

La sonrisa, acompañada de palabras y de gestos graciosos, hace que la persona se valore y goce más, por cuanto experimenta que sí puede vivir y dejar vivir alegremente, aumentando la autoestima y el estado de ánimo personal y de los demás, que facilita gozar más la vida, aliviar tensiones y estrés, como promover la fraternidad, la sana convivencia y el buen manejo de cualquier situación que se vaya presentando. La persona de buen humor lleva, vive y comparte el sello de hacer amena la vida; arte que se aprende con las prácticas acertadas como estables, que infantes, jóvenes y adultos pueden hacer parte de su vida y que podrán asimilar y practicar mejor con las orientaciones del bolsilibro El Buen Humor, editado por la Editorial San Pablo, donde de forma pedagógica se brinda los aspectos esenciales que tanto necesitamos las familias y las comunidades para una vida y convivencia constructiva.

La persona que ha optado por ser de buen humor, no se complica y ve con juicio crítico las circunstancias y las comenta con ingenio, sin ofender a nadie y dando un mensaje positivo para aprender de cada caso, de una forma optimista y cómica, que hace sonreír a los demás, quienes captarán el mensaje que ayuda a asimilar lo expresado por la forma como se hizo.

No así pasa con el caso contrario, el del mal humor, que lo ejerce quien ha tomado un enfoque negativo de la vida, tiene sus heridas, se la pasa echando culpas y viendo inconvenientes, quedándose con frustraciones que le producen soberbia y enojo, pasándole a llevar una vida poco agradable.

El buen humor manifiesta que la persona se tiene confianza, por su forma virtuosa de ser y estimula el sistema inmune, por lo que es de sabios mantener el  buen humor para pasar y hacer pasar momentos agradables.

Tengamos presente que “El corazón alegre mejora la salud; el espíritu abatido  seca los huesos” Pr 17,22.

Conozca otras obras del autor en Editorial San Pablo y Ediciones Paulinas.